martes, 4 de julio de 2017

Cuando algo tiene que pasar...

Como todos los días el sábado he salido muy feliz con mis perritos a darle la vuelta al parque, teniendo en cuenta que venía de un turno de trabajo que me permitió dormir desde las 5:00 am hasta las 9:00 am, los reflejos no eran lo mejor que tenía ese día, sin embargo muy decidida arranqué con ellos y casi lo logré, ya estando por regresar a casa me he encontrado de golpe con otro perrito y su dueño, un pitbull que aunque tenía su bozal como corresponde estaba demasiado cerca, lo cual no dejaba de incomodarme ya que mi pequeña Luna es una chica muy sensible y no gusta mucho de la cercanía de otros perros a menos que sea su hermanito Zeus,
 a pesar de eso decidí continuar por mi camino con tan mala fortuna que enredé los pies y al mismo tiempo Luna se alteró y decidió salir a correr, pues como no era para menos terminé en el piso arrastrada por mi mascota, fue el segundo más largo de la vida, entre que enredé los pies y toqué el piso sentí que pasó como media hora en cámara muuuuy lenta y alcancé a pensar en lo torpe que estaba, en como iba a romper mi pantalón y que sí no soltaba a los perros la cosa se iba a poner peor, así que los solté y por milagro alcancé a poner las manos antes que la cara llegara al piso.
En realidad fue un desastre pero pudo ser peor, no mostraré imágenes del golpe porque no me gusta esa clase de sensacionalismo, imaginen lo que deja una caída con arrastrada, pues si duele tan feo como se vé, el resultado: una muñeca raspada donde la curación hace creer que me corté las venas, una rodilla muy morada y la otra peor pero además con un profundo hueco en medio de un gran huevo, y el ego... no existió más en ese momento, tal vez él no alcanzó a poner las manos y si estrelló  su cara contra el suelo, X_x  y ahí estaba yo tirada cual sapo a lo largo de la calle con mis dos perros a los lados y algunas personas mirando la escena hasta que alguno se animó a ofrecer su ayuda para levantarme, yo con el poquito de orgullo que me quedaba y llena de una mezcla de sentimientos entre furia, dolor y pena tomé su mano, como pude me puse derecha cogí mis perros y con los ojitos aguados avancé hacia casa como si nada hubiera pasado.
No recuerdo la última vez que me caí así que tuvo que ser hace muuuucho tiempo, ya en mi casa lloré como niña chiquita y fue peor cuando vi el roto del pantalón y sabía que debajo tenía que estar horrible pero mucho peor cuando tuve que hacer la curación.
Así que una serie de acontecimientos hicieron que una cosa llevara a la otra y me encontré pensando como Benjamin Button y sí solo hubiera dado una vuelta más al parque o el señor del pitbull hubiera andado por el otro carril o el pitbull no se hubiera detenido a orinar o Luna hubiera ignorado a pitbull?... pero nada de eso pasó y si eso no hubiera sucedido... tal vez hubiera sido peor? de repente más adelante no hubiera visto algún carro o me hubiera estrellado contra algo... cosas que pasan y aquí estoy caminando como pingüino porque el dolor aún no me permite flexionar las rodillas y contándoles la penosa historia...
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